Las licitaciones por concurso son una práctica poco ética que se define como “el método que los contratistas usan para asegurar que las ofertas de los subcontratistas sean mas bajas que las de la propuesta inicial”. Las licitaciones típicamente se dan de tres formas diferentes: antes de que el contrato sea otorgado (pre-licitación), después de que el contrato es otorgado (post-licitación) y licitación vía subasta electrónica variable. Sin importar la etapa del proceso en el que esta ocurre, se involucra a un contratista revelando los precios entre subcontratistas con el objetivo de obtener una mejor oferta.

Esto permite al contratista obtener una ventaja significativa sobre clientes, subcontratistas y la competencia mientras aumenta sus ganancias. Una práctica también conocida como bid-peddling . Esto sucede cuando los subcontratistas contactan a los contratistas con una propuesta para mejorar la oferta de la competencia. Es sabido que estas prácticas son algo muy común en esta industria. A lo largo de su historia, los intentos para detener esta práctica no han sido exitosos.

Efectos de las licitaciones por concurso

Mientras que el argumento para las licitaciones a menudo hace referencia a la competencia libre y sana, su práctica tiene fines más siniestros, los cuales son explicados a continuación.

Consecuencias de las licitaciones pre-contrato.

Las licitaciones pre-contrato se manejan como algo que fomenta la competencia, lo que en última instancia resulta ventajoso para el resultado final del cliente. En el intento de no perder el concurso, los subcontratistas envían sus ofertas al contratista general en cuestión de minutos. Esto propicia que el contratista no tenga tiempo de encontrar errores, omisiones u otras discrepancias, lo cual puede llevar al incremento en los costos, debates sobre el alcance del trabajo en cuestión e impedir la ejecución oportuna del trabajo.

Consecuencias de las licitaciones Post-contrato

No hay duda de que las licitaciones pre-contrato afectan el resultado final del proyecto. Sin embargo, la práctica post-contrato es particularmente perjudicial a la industria en conjunto, al menos en lo referente a los subcontratistas. Durante esta etapa del proceso, el contratista es el único beneficiario. El contratista contacta a los subcontratistas para conseguir un precio aún más bajo después de haber sido acreedor al contrato basado en la propuesta de otro subcontratista. La diferencia entre las dos propuestas deriva en ganancias para el contratista. Ni el público ni el cliente se ven beneficiados cuando este tipo de licitación ocurre.

El contratista inicialmente pide ofertas de subcontratistas que sean capaces de cumplir con los plazos y alcances del proyecto. Esta forma de solicitar ofertas no une a los contratistas de ninguna forma, tampoco lo hace el listar las ofertas del contratista en su propia oferta para dicho proyecto. La solución de la industria de la construcción para las licitaciones gira en torno a esta ocurrencia. Todas las ofertas deben incluir una lista de subcontratistas con los que contratista general está relacionado. Se incluyen estipulaciones que permiten un cambio de subcontratistas basado en ciertas circunstancias que generalmente están fuera de control de los contratistas. Esto incluye ocasiones en las que el subcontratista no cuenta con el personal para realizar el trabajo, o cuando no son legalmente capaces de trabajar.

Una vez que el proyecto es otorgado, el contratista lo usa –con el conocimiento de la oferta del subcontratista aceptado– como estrategia para presionar al subcontratista para mejorar su oferta aún más. Este periodo de negociación se da mientras la licitación es otorgada al contratista y antes de llegar a un acuerdo con el subcontratista. Por lo tanto, el subcontratista se ve presionado no sólo a mejorar la oferta, sino también a hacerlo lo más rápido posible. Esto puede conducir a errores y omisiones adicionales cuyas consecuencias pueden ser costosas.

El contratista general alienta a los subcontratistas a utilizar cualquier método para reducir los precios, incluyendo prácticas cuestionables como la sustitución de materiales, en donde se sugieren modificaciones al diseño. Cada vez que el contratista recibe ofertas de subcontratistas, la oferta más baja se convierte en el punto de referencia que la competencia debe superar para poder adjudicarse el contrato. Ya sea que los subcontratistas sacrifiquen calidad, seguridad, margen de ganancia o los tres, o que de plano pierdan el contrato.

Resumen de las consecuencias de las licitaciones por concurso

Mientras que las ofertas de licitación no son ilegales como tal, es entendido que es una práctica poco ética. Su práctica viene como un golpe a una industria que ha luchado por alcanzar cierto nivel de profesionalismo. Por décadas, organizaciones como la American Subcontractors Association (ASA) (Asociación de Subcontratistas Americanos), Fails Management Institute (FMI) (Instituto de Administración Fails) y Associated General Contractors of America (AGC) (Asociación de Contratistas Generales de América) han hecho avances significativos para que la industria alcance cierto estatus.

Lo movimientos de organizaciones como American Subcontractors Association (ASA) (Asociación de Subcontratistas Americanos), que implementaron un estricto código de ética para sus miembros, refuerzan la imagen de profesionalismo ante los ojos de otras empresas de la industria, así como de sus clientes y el publico en general. Esta acción ha llevado a otros contratistas –generales y especializados– a trabajar en su propio código de ética, el cual se espera que sus empleados obedezcan. A menudo usado como clausula de empleo, este código de ética tiende a ser usado para medir el rendimiento y las infracciones que atraen medidas disciplinarias como resultado.

Adicionalmente, la MCAA ha emitido su postura con respecto al tema.

“La industria de la mampostería cree que es momento de que el gobierno federal haga uso de su poder para poner fin a estas prácticas que engañan a los contribuyentes, y apoya la legislación que exige que los contratistas que hacen un oferta para proyectos federales, enlisten de antemano a los subcontratistas y las ofertas que planean usar en el proyecto para posteriormente poder justificar cambios subsecuentes.”

Postura del Gobierno Federal ante las Licitaciones por concurso

A pesar de la cantidad de contratistas y subcontratistas que están consientes de esta práctica, el gobierno federal no ha tomado una postura en su contra. De acuerdo a la Oficina de Contabilidad del Gobierno de los Estados Unidos U.S. Government Accountability Office (GAO), sus investigaciones no pudieron determinar si las licitaciones se dan durante el proceso de licitación para proyectos de construcción a nivel federal. La GAO reconoció que el proceso que se usa para seleccionar contratistas pudiera fomentar esta práctica. Cuando la agencia revisó una selección de archivos de contratos y habló con funcionarios, no hubo evidencia de estas prácticas.

Varios contratistas de la construcción que fueron contactados por la GAO hablaron de la presencia de esta práctica. Sin embargo no se pudo generar evidencia de incidencia en específico. En cambio, la GAO señaló que la percepción de esta práctica es exacerbada porque los contratistas reciben muchas ofertas de subcontratistas minutos antes de la fecha límite para presentar su propuesta al gobierno federal. Esta práctica no facilita el uso de una estructura de precios de un subcontratista en particular, en cambio, las ofertas de los subcontratistas son usadas para que el contratista negocie un precio con cada subcontratista una vez que el contrato ha sido otorgado.

Es interesante destacar que esta práctica esta incluida en la definición de la oferta de licitación, sin embargo la GAO no tiene evidencia de ello. En apoyo a la postura de la GAO, el gobierno federal tiene que tomar medidas contra esta práctica. Una frustración subyacente que enfrenta la industria sin el apoyo del gobierno federal para mantener la ética, hay poca motivación para cambiar tanto a nivel estatal como local. A fin de cuentas son los clientes quienes deben lidiar con las consecuencias de las licitaciones.

Words: Masonry Magazine
Translation: Gerardo S. Valerdi
Photos: Dmitri Yakovlev